La conversación con la veterinaria

Jueves 19 de marzo en Zaragoza.

Día intempestivo para mandarte una newsletter, lo sé.

Te dije que te seguiría contando reflexiones sobre el proyecto pero quería contarte algo que quizás te sirva para tu vida.

Algo que me ha pasado esta semana.

Honestamente, han sido dos semanas difíciles para mí.

Si me sigues desde hace el tiempo suficiente sabrás que tengo dos perras, un gato y una gata.

Sí, familia numerosa.

El caso es que una de las perras, como ya te conté en otra newsletter, tiene cáncer.

Pero no solo eso.

Tiener artrosis y una hernia.

Cosas de la edad (14 años).

Y la semana pasada le dio un pico de dolor que le impedía caminar.

24 kilos de perra tirada en el suelo que yo sola no podía levantar.

Por suerte estaba mi pareja.

La tristeza y la frustración son emociones que se han apoderado de mí estos días.

Nadie nos enseña a lidiar con esto.

Con esa última fase de la vida que muchas veces es complicada.

Te expones a situaciones nuevas y a decisiones difíciles.

Dentro de todo esto, tuve una conversación con mi pareja en la que decidimos que no íbamos a alargar una situación insostenible.

Y como tenemos confianza con la veterinaria, quisimos tener una conversación con ella y le pedimos de manera activa acompañamiento en este proceso.

Ella nos escuchó.

Sabe todo el historial de Dala.

Y nos dijo que ella sería la primera que nos diría que no tenía sentido cuando llegara el momento.

Nos explicó cómo era el proceso de eutanasia en perros y nos dijo que ella nos acompañaría.

Incluso se ofreció llegado el momento a hacerlo en nuestra casa si así lo preferíamos.

Lloramos juntas y nos abrazamos.

A veces le damos la espalda a situaciones difíciles.

Le damos la espalda a la realidad que supone la muerte en la vida.

Yo en esta ocasión he decidido mirar la muerte a los ojos.

No puedo decirte que sea algo que no me siga resultado desagradable y que rechace en cierta medida.

Pero no quiero seguir escondiendo o evitando una situación que por más que no me gusta, es real.

Y dentro de todo esto, me parece muy bonito y me emociona ver cómo hay personas que están dispuestas a acompañarte en este camino.

Encuentra a esas personas.

A esas personas que te acompañen en la vida, y en la muerte.

Nos vemos en la siguiente newsletter.

Hasta entonces, ya sabes.

Recuerda quererte mucho.

Tam