Hoy no escribo yo la newsletter

Miércoles 3 de febrero en Zaragoza.

Hoy no voy a escribir yo.

Bueno, esto sí, pero la mayoría no.

Te voy a compartir una reflexión de una amiga mientras esperaba en el centro de salud.

A mí me hizo pensar.

Mucho.

Espero que a ti también.

En algo más de una hora, tres personas han vuelto corriendo nada más salir de la consulta porque habían perdido algo. La primera, un bote. La segunda, un papel. La tercera, el teléfono móvil (que al final estaba en su mochila). "Es que lo llevo en silencio", repetía una y otra vez, angustiada.

“Hola, ¿para aquí hay alguien?”, preguntaba entre paciente y paciente el enfermero de la planta.

También me ha llamado la atención que dos personas han llegado hasta allí para descubrir que se habían equivocado de día. “No estás hoy, es el martes”, le resolvía la doctora a un paciente angustiado que entraba cargado, sudando y con cara de no poder más.

Todo esto, entremezclado con pacientes de Urgencias, que obviamente, si vienen “de urgencia”, no están muy templados, y que han protagonizado algún que otro momento tenso. ¿Justificado? No seré yo quien lo juzgue.
Pero no puedo dejar de pensar en la vida que llevamos. Corriendo. Agobiados. Detrás de la vida constantemente. Superados.

Y todo esto ha pasado en apenas 50 minutos.

Camino I.

Y después de leer esto, ¿cuál es tu opinión?

Nos vemos en la siguiente newsletter.

Hasta entonces, recuerda quererte mucho.

Tam.