Soul

Miércoles 25 de marzo en Zaragoza.

El fin de semana vi la película de Soul por segunda vez.

Si la has visto, poco puedo decirte.

Si no las has visto, solo puedo decirte que la veas.

Si la vas a ver si aún no la has visto, igual deberías dejar de leer este email porque te voy a hacer un spoiler.

Si sigues, es bajo tu responsabilidad.

Bien.

Quiero reflexionar sobre una escena concretamente.

Esa escena en la que el protagonista sale de hacer tocado en el concierto supuestamente de sus sueños en aquel bar.

Había llegado donde quería llegar.

Había encontrado por fin su propósito y lo había cumplido.

El futuro que tanto ansiaba era por fin su presente.

¿Y qué?

Y nada.

Salió de ese bar y se quedó pensando que siempre había imaginado que se sentiría distinto.

Que sería diferente.

Como si por arte de magia, llegar a un sitio, conseguir ese objetivo o lograr algo, tu vida fuera a ser maravillosa para siempre.

En realidad todo eso es una ilusión.

Nuestro cerebro solo proyecta en el futuro algo imaginario con lo que se inventa que seremos más felices, estaremos mejor o nos sentiremos por fin de determinada manera.

Durante toda la película el protagonista persigue aquello que llaman “chispa“.

Él lo confunde con perseguir ese propósito u objetivo que cree que tiene que conseguir para que su vida tenga sentido.

Y la reflexión real de la película es que la chispa, es simplemente, vivir.

Así que mientras vivas, hay chispa.

Aunque no tengas “x“, aunque no hayas logrado algo o aunque aún no seas aquello que sueñas con ser.

Tu vida es lo más valioso que quieres y vivirla es tu responsabilidad.

Nos vemos en la siguiente newsletter.

Hasta entonces, ya sabes.

Recuerda quererte mucho.

Tam.